domingo, 1 de febrero de 2015

El amanecer

Yai me llama para que vea el amanecer. Al otro lado del ventanal el sol acaba de alzarse por encima de la línea de edificios más lejana y lo cubre una pequeña nube, cuyo contorno los rayos solares rebasan como no queriendo romperla.

Pienso en tomar una foto del momento, pero no lo hago. Es hora de desayunar, un café con leche humeante y un sandwich nos esperan. Y después, nuestro día. Dicen que es lunes.

Guardaré este amanecer en el álbum de las fotos no tomadas, aquellas que sólo existirán en nuestras retinas. A veces éstas son las mejores fotos, al igual que las palabras no publicadas son las que hablan de las cosas más importantes: de nosotros, de amor, de sueños y días nuevos.

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