lunes, 28 de enero de 2013

Siete

Ser tú mismo. Ser fiel a lo que piensas que tienes que hacer, sea o no sea lo que más te conviene. Ser como siempre has sido, de la única manera que para ti tiene sentido ser. Cualquier otra historia podría ser mejor, más emocionante o más exitosa; pero no sería la tuya. Al terminar el día, pensar que si has acertado, has tenido tu acierto; y si has fallado, has tenido tu error. Aún más, que por encima de ese acierto y de ese error está el hecho de hacer las cosas como tú las haces; de vivir la vida a tu manera. Se podrá coincidir o discrepar, aplaudir o criticar, pero esa vida es exactamente la tuya; el paso que tropieza es el tuyo, el camino que lleva a un muro es el que tú has seguido, el sueño que se rompe esta noche es tu sueño, y el de nadie más.

¿O no?

Quizá sería mejor olvidarse de todo lo aprendido, de esa construcción a la que llamas ser tú mismo, y sumergirse en la espiral del momento, descubriendo de nuevo: ese ángulo invertido con una línea horizontal en su mitad debe de ser una A, cada persona es una estrella, a esto que quema lo llamaré fuego. Por unos instantes olvidaré cómo hacía las cosas antes. Ignoraré errores y aciertos. Hoy mi verdad será perderme por un nuevo camino, aprender un nuevo nombre. Hoy me cruzaré con un hombre invisible y nos sonreiremos. Hoy nada tengo y todo es posible. Hoy, esta noche, la primera estrella que caiga va a ser mi sueño. Hoy tiraré los dados al mar y las olas me susurrarán: "Siete".

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Este texto fue publicado por primera vez el 17 de Agosto de 2011 en un blog llamado "Lo llamaré fuego", el cuál he unificado con éste.

jueves, 24 de enero de 2013

No soy demócrata

Carta al director publicada en el periódico El Mundo del 26 de Enero de 2013.

Sr. Director:
Hoy he descubierto que no soy demócrata. Resulta que la declaración de soberanía aprobada por el Parlament "no es a favor del Estado propio, ni de la independencia, ni del federalismo, sino a favor de la democracia" (Oriol Pujol); decide "el derecho a decidir", que se resume en la palabra "democracia" (Oriol Junqueras); y "no hay un debate entre soberanistas y los que no lo son, sino entre quienes quieren que se reconozca un ejercicio democrático y los que no" (Joan Herrera).
 Como a mí esto de declararse sujeto político y jurídico soberano y abrir el proceso hacia un referéndum sobre la independencia no me parece bien, en consecuencia no estoy a favor "de la democracia". Sólo lo están quienes votaron la declaración: CiU, ERC e ICV.
Al menos en nuestra Comunidad hay algunos "demócratas"; qué mala suerte han tenido los murcianos, que están sin ningún diputado "demócrata" (partidario de un referéndum independentista).
Daniel Daranas. Barcelona

miércoles, 23 de enero de 2013

De hipotecas y blogs

En Octubre de 2012 Francisco Miguel Justo, en su blog Pelear o correr, escribió sobre la Libertad económica:
Economía de mercado significa que bajo el supuesto de la igualdad de oportunidades sólo puede aquel que tiene y sólo tiene aquel que está dispuesto a supeditar su libertad a la libertad del mercado. Por mucha libertad que nos otorgue la economía sólo volaremos libres con billetes en la cartera. Este lío de libertades y finanzas ha dado en la frustración de muchos y el suicidio de unos pocos, como por ejemplo aquel desahuciado de Granada, o aquel otro de Las Palmas. Nos compramos libremente una casa por un precio para que luego las entidades financieras jueguen con nuestros nervios alterando las gráficas del Euribor, el Euribor es la montaña rusa para los que sufrimos de vértigo. No abogo por la intervención del Estado, abogo por la intervención de la plataforma contra desahucios.
 Hice un comentario que reproduzco a continuación.
La recomendación para quien se comprara una casa, en los momentos en que yo miré la mía, era:
  1. Calcula un 35% de tu sueldo. Eso será la cuota, a 30 años. No más. Una calculadora de simulación de préstamos de indicará en cuestión de segundos qué préstamo hipotecario puedes pedir; pedir más es excesivo.
  2. Para simular tu préstamo, calcula con un Euribor del 5%. El euribor puede estar un bajo ahora, pero oscilará, seguro, y por tanto necesitas calcular con margen (tu sueldo no oscilará con el Euribor).
  3. No pidas de préstamo más del 80% del precio de tasación de la vivienda en ese momento. Así tienes un margen razonable para una posible reventa en caso de que la necesites (recuerda que el margen no puede ser muy inferior, ya que perderás entre un 6% y un 9% del precio de la vivienda en costes adicionales de compra, mayormente impuestos y una pequeña parte de gastos de registro, notario, etc.)
La montaña rusa que tú dices es básicamente para quienes no siguieron estos consejos. Yo lamenté mucho y consideré muy preocupante que se empezaran a escuchar historias de gente que incumplía sistemáticamente las recomendaciones; las tres a la vez.
 Francisco Miguel respondió:
Gracias Daniel, echaba de menos tus comentarios.
El tema es: ¿por qué los bancos arriesgaron tanto? ¿por qué los bancos no hicieron de esos tres puntos que tú dices un mantra irrenunciable? ¿Por qué a mi nadie me explicó que no podía pedir un 120 % del valor, al contrario, me animaron a hacerlo? ¿Soy yo el culpable?
 A lo que yo respondí:
Hola de nuevo, Francisco Miguel.
Mi opinión es que un servicio público gratuito debería haber garantizado ese tipo de chequeos básicos. Pagamos de impuesto alrededor de un 7% del precio de la vivienda adquirida; el estado debería reservar parte de esos recursos para revisar gratuitamente la seguridad de la operación y dar recomendaciones que, a partir de ciertos parámetros límite, podrían incluso bloquearla.
El estado te ofrece asesoramiento gratuito si sientes que necesitas un cambio de sexo, si te divorcias y deseas hacer un acuerdo amistoso… no veo por qué no podría dar asesoramiento, y de forma obligada como en los cambios de sexo que no te la puedes saltar, cuando alguien decide endeudarse por muchos miles de euros a cambio de un piso. Hacemos anuncios por la tele para que los jóvenes no se droguen, pues por qué no poner recursos públicos en prevenir dramas humanos por excesiva deuda.
Reproduzco aquí este diálogo para que no se pierda y además recomendar el blog Pelear o correr, donde encuentro numerosas ideas interesantes; una recomendación modesta, teniendo en cuenta el escaso número de lectores que tiene éste mi blog.

Sería bueno que el auge de Twitter y Facebook no nos hicieran olvidar que internet se puede utilizar también para leer y publicar textos un poco más elaborados, y que de ellos nazca una conversación interesante y abierta. Esto era muy normal en los noventa, pero ahora parece hemos "avanzado" hasta "sintetizar" todas nuestras ideas en 140 caracteres, el retweet y el "me gusta".



martes, 8 de enero de 2013

La ilusión falsa de la crisis

La opinión de la mayoría

La economía española irá peor en 2013 que en 2012, aunque a mí [1] me irá igual. La "recuperación económica" empezará más tarde que en 2014. El Gobierno tomó en lo que llevamos de legislatura las siguientes medidas, que no eran necesarias para mejorar la situación económica: la reforma laboral, la subida del IVA, la subida del IRPF, cobrar por los medicamentos, subir las pensiones menos que el coste de la vida e incrementar las tasas universitarias. Asimismo, tomó una medida necesaria para mejorar la situación económica: congelar la contratación de funcionarios. El gobierno volverá a subir los impuestos o creará alguno nuevo durante 2013 y pedirá el rescate a la Unión Europea. La imagen de solvencia de España ha empeorado con Mariano Rajoy.

Las causas de despido se deberían equiparar entre funcionarios y trabajadores de empresas privadas. Debería reducirse el número de ayuntamientos españoles, así como las diputaciones provinciales. El Gobierno no ha hecho lo suficiente para que las autonomías contengan sus gastos. Los parlamentarios autonómicos no deberían tener sueldo, como ocurre en La Rioja y en Castilla-La Mancha. La Sanidad debería ser gestionada por el Gobierno central en lugar de por las autonomías, y también la Educación.

No es correcta la ayuda que han recibido los bancos españoles. Aquellos banqueros que cometieron excesos no están siendo perseguidos por la justicia de la forma adecuada. El sector financiero español no será ni mejor ni peor tras la desaparición de la mayoría de las cajas de ahorro. Tras cuatro años de crisis financiera, aún confío en mi banco.

Las opiniones hasta aquí reflejadas corresponden a los resultados de la encuesta que publica el diario El Mundo del día 31 de diciembre de 2012.

El recuerdo de voto de quien responde no cambia sustancialmente la opinión sobre los temas de la encuesta. Veamos esto con más detalle. El votante del Partido Popular en las últimas elecciones generales está de acuerdo con todas las respuestas mayoritarias anteriormente citadas, excepto seis: (1) La economía española irá igual en 2013 que en 2012, y no peor como piensa la mayoría; (2) la "recuperación económica" empezará en 2014, y no más tarde; (3) una segunda medida tomada por el gobierno fue también útil: la reforma laboral; (4) el gobierno no pedirá el rescate a la Unión Europea; (5) la imagen de solvencia de España sí ha mejorado con Mariano Rajoy; y (6) el sector financiero será mejor tras la desaparición de la mayoría de cajas de ahorro. Por su parte el votante del PSOE opina lo mismo que la mayoría, excepto en las siguientes cuatro cuestiones: (1) Ninguna medida del gobierno, ni tan siquiera la congelación de la contratación de funcionarios fue una medida útil para mejorar la economía (esto es una constante entre los votantes de cualquier opción que no sea el PP); (2) la Sanidad no debe pasar a gestionarla el gobierno central; (3) tampoco la Educación; y (4) no confían en su banco. El votante de IU comparte esas mismas cuatro discrepancias del PSOE respecto a la opinión mayoritaria, a las que añade una quinta: piensa que a él personalmente le irá peor en 2013 que en 2012. El de UPyD coincide con el votante del PSOE en todo, con una sola excepción: no comparte su discrepancia sobre la gestión de la Educación por parte del gobierno central, sino que defiende, con la mayoría, la necesidad de hacer este cambio. Por lo tanto reduce a tres la cuenta de discrepancias, siendo el grupo de la muestra que más se acerca a la opinión general. Finalmente, el votante de Otros coincide en todo con el del PSOE.

No hay pues una España dividida en formas radicalmente diferentes de ver las cosas. Los encuestados coinciden en muchas más cosas que en las que discrepan. Ven la mayoría o todas las medidas adoptadas por el gobierno como inútiles, creen que hay que reducir ayuntamientos y diputaciones, que el gobierno no ha controlado bien el gasto autonómico, que los parlamentarios autonómicos no deberían tener sueldo, que ha estado mal ayudar a la banca, y que los excesos de ésta no están siendo perseguidos adecuadamente por la justicia.

Es interesante plantearse por qué nuestra sociedad ha llegado a un nivel tan elevado de consenso. También puede plantearse una disyuntiva al valorar ese consenso: ¿es una opinión "clarividente" de quien está limpio y no movido por ningún interés de clase como gobernante? ¿o una opinión "desinformada" de quien no conoce los detalles técnicos y el severo riesgo de quiebra que amenaza a nuestra economía?

Austeridad y crecimiento: ¿un debate?

Observo en nuestra sociedad un extraño consenso en la disensión, un reparto de papeles según el lugar que ocupa cada uno y que consta de al menos tres partes: 1) Quien gobierna recorta los gastos para así contener el déficit y evitar que se desboque el coste de la deuda pública; 2) Dado que esto afecta a los servicios públicos, los ciudadanos protestan; y 3) Desde la oposición la izquierda critica estas medidas usando como argumento principal su efecto contrario al crecimiento económico, cuestionando la necesidad de la austeridad en sí misma en lugar de discutir dónde y cómo se recorta el gasto; y por supuesto sin un atisbo de autocrítica sobre los excesos de gasto cometidos en el pasado.

En lugar de asumir todos la necesidad de reducir los gastos y a partir de ahí avanzar para debatir cómo, nos hemos quedado enquistados en la primera casilla: el gobierno aplica recortes, la sociedad "hace sentir su voz" contra ellos, y la oposición los critica porque perjudican el crecimiento económico y generan "más paro". Da igual si lo que se está cerrando es un hospital, un teatro o un canal de televisión autonómica: el recorte "está mal" y hay que protestar y solidarizarse con los trabajadores.

Tristemente, un titular ("no a los recortes") sirve para posicionarse en el espectáculo mediático como oposición a los que dicen que los ajustes no gustan pero son necesarios en estos tiempos duros. El remache keynesiano que algunos añaden a ese titular, a saber: "la austeridad es mala porque perjudica al crecimiento", es todavía más lamentable. Con ese pretexto, algunos nos llevarían a una quiebra que habría "sentado las bases" para con un crecimiento futuro envidiable. Quizá subvencionando cursos de coreano para todos, porque en la formación está una de las "claves para salir de esta crisis". Antes de que empezemos el primer curso yo tengo un par de observaciones.

La carrera del crecimiento económico a largo plazo no tiene ningún sentido. En primer lugar, porque conduce a un planeta y una sociedad totalmente "economizados", es decir, arrojados a la hoguera de la mercantilización hasta ser reducidos a cenizas. En segundo lugar tiene como unidad de medida el dinero, que tiene su origen último en el trabajo asalariado, el cuál es cada vez más prescindible y menos valorado, como bien analiza Anselm Jappe en su libro "Crédito a muerte". Y si el crecimiento es un plan condenado al fracaso a medio y largo plazo, todavía menos sentido tiene convertir un país en un casino en el que se apuesta todo a "crecer" el trimestre que viene, incluso a riesgo de arruinarse hoy.

Pero para hablar en serio sobre estas cuestiones sería necesario ir más allá, y estamos parados en esa casilla maldita: gobiernos que hacen lo que "hay que hacer", ciudadanos que protestan porque "hay que protestar", izquierdas que apuestan todo al futuro crecimiento.

La confianza en un repunte en el ciclo económico es la ilusión falsa de nuestra crisis. Cuando las curvas cambien de tendencia algunos indicadores mejorarán temporalmente, pero el modelo de crecimiento económico en la producción y consumo de mercancías está ya agotado, es inútil, no sirve ni para la España ni mucho menos para el mundo en el siglo XXI. Los parámetros de la segunda mitad del siglo XX ya no sirven; hay que seguir pensando.
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[1] A quien contesta la encuesta. Encuesta publicada por el diario El Mundo el día 31 de diciembre de 2012 (páginas 4 a 6). Fue realizada por SIGMA DOS y su muestra fue de 1.000 personas. La parte de la encuesta que resumo aquí comprende un total de 24 preguntas, referidas a la economía y la política económica del gobierno, los ajustes en gastos estatales y de las comunidades, y la banca.