martes, 8 de enero de 2013

La ilusión falsa de la crisis

La opinión de la mayoría

La economía española irá peor en 2013 que en 2012, aunque a mí [1] me irá igual. La "recuperación económica" empezará más tarde que en 2014. El Gobierno tomó en lo que llevamos de legislatura las siguientes medidas, que no eran necesarias para mejorar la situación económica: la reforma laboral, la subida del IVA, la subida del IRPF, cobrar por los medicamentos, subir las pensiones menos que el coste de la vida e incrementar las tasas universitarias. Asimismo, tomó una medida necesaria para mejorar la situación económica: congelar la contratación de funcionarios. El gobierno volverá a subir los impuestos o creará alguno nuevo durante 2013 y pedirá el rescate a la Unión Europea. La imagen de solvencia de España ha empeorado con Mariano Rajoy.

Las causas de despido se deberían equiparar entre funcionarios y trabajadores de empresas privadas. Debería reducirse el número de ayuntamientos españoles, así como las diputaciones provinciales. El Gobierno no ha hecho lo suficiente para que las autonomías contengan sus gastos. Los parlamentarios autonómicos no deberían tener sueldo, como ocurre en La Rioja y en Castilla-La Mancha. La Sanidad debería ser gestionada por el Gobierno central en lugar de por las autonomías, y también la Educación.

No es correcta la ayuda que han recibido los bancos españoles. Aquellos banqueros que cometieron excesos no están siendo perseguidos por la justicia de la forma adecuada. El sector financiero español no será ni mejor ni peor tras la desaparición de la mayoría de las cajas de ahorro. Tras cuatro años de crisis financiera, aún confío en mi banco.

Las opiniones hasta aquí reflejadas corresponden a los resultados de la encuesta que publica el diario El Mundo del día 31 de diciembre de 2012.

El recuerdo de voto de quien responde no cambia sustancialmente la opinión sobre los temas de la encuesta. Veamos esto con más detalle. El votante del Partido Popular en las últimas elecciones generales está de acuerdo con todas las respuestas mayoritarias anteriormente citadas, excepto seis: (1) La economía española irá igual en 2013 que en 2012, y no peor como piensa la mayoría; (2) la "recuperación económica" empezará en 2014, y no más tarde; (3) una segunda medida tomada por el gobierno fue también útil: la reforma laboral; (4) el gobierno no pedirá el rescate a la Unión Europea; (5) la imagen de solvencia de España sí ha mejorado con Mariano Rajoy; y (6) el sector financiero será mejor tras la desaparición de la mayoría de cajas de ahorro. Por su parte el votante del PSOE opina lo mismo que la mayoría, excepto en las siguientes cuatro cuestiones: (1) Ninguna medida del gobierno, ni tan siquiera la congelación de la contratación de funcionarios fue una medida útil para mejorar la economía (esto es una constante entre los votantes de cualquier opción que no sea el PP); (2) la Sanidad no debe pasar a gestionarla el gobierno central; (3) tampoco la Educación; y (4) no confían en su banco. El votante de IU comparte esas mismas cuatro discrepancias del PSOE respecto a la opinión mayoritaria, a las que añade una quinta: piensa que a él personalmente le irá peor en 2013 que en 2012. El de UPyD coincide con el votante del PSOE en todo, con una sola excepción: no comparte su discrepancia sobre la gestión de la Educación por parte del gobierno central, sino que defiende, con la mayoría, la necesidad de hacer este cambio. Por lo tanto reduce a tres la cuenta de discrepancias, siendo el grupo de la muestra que más se acerca a la opinión general. Finalmente, el votante de Otros coincide en todo con el del PSOE.

No hay pues una España dividida en formas radicalmente diferentes de ver las cosas. Los encuestados coinciden en muchas más cosas que en las que discrepan. Ven la mayoría o todas las medidas adoptadas por el gobierno como inútiles, creen que hay que reducir ayuntamientos y diputaciones, que el gobierno no ha controlado bien el gasto autonómico, que los parlamentarios autonómicos no deberían tener sueldo, que ha estado mal ayudar a la banca, y que los excesos de ésta no están siendo perseguidos adecuadamente por la justicia.

Es interesante plantearse por qué nuestra sociedad ha llegado a un nivel tan elevado de consenso. También puede plantearse una disyuntiva al valorar ese consenso: ¿es una opinión "clarividente" de quien está limpio y no movido por ningún interés de clase como gobernante? ¿o una opinión "desinformada" de quien no conoce los detalles técnicos y el severo riesgo de quiebra que amenaza a nuestra economía?

Austeridad y crecimiento: ¿un debate?

Observo en nuestra sociedad un extraño consenso en la disensión, un reparto de papeles según el lugar que ocupa cada uno y que consta de al menos tres partes: 1) Quien gobierna recorta los gastos para así contener el déficit y evitar que se desboque el coste de la deuda pública; 2) Dado que esto afecta a los servicios públicos, los ciudadanos protestan; y 3) Desde la oposición la izquierda critica estas medidas usando como argumento principal su efecto contrario al crecimiento económico, cuestionando la necesidad de la austeridad en sí misma en lugar de discutir dónde y cómo se recorta el gasto; y por supuesto sin un atisbo de autocrítica sobre los excesos de gasto cometidos en el pasado.

En lugar de asumir todos la necesidad de reducir los gastos y a partir de ahí avanzar para debatir cómo, nos hemos quedado enquistados en la primera casilla: el gobierno aplica recortes, la sociedad "hace sentir su voz" contra ellos, y la oposición los critica porque perjudican el crecimiento económico y generan "más paro". Da igual si lo que se está cerrando es un hospital, un teatro o un canal de televisión autonómica: el recorte "está mal" y hay que protestar y solidarizarse con los trabajadores.

Tristemente, un titular ("no a los recortes") sirve para posicionarse en el espectáculo mediático como oposición a los que dicen que los ajustes no gustan pero son necesarios en estos tiempos duros. El remache keynesiano que algunos añaden a ese titular, a saber: "la austeridad es mala porque perjudica al crecimiento", es todavía más lamentable. Con ese pretexto, algunos nos llevarían a una quiebra que habría "sentado las bases" para con un crecimiento futuro envidiable. Quizá subvencionando cursos de coreano para todos, porque en la formación está una de las "claves para salir de esta crisis". Antes de que empezemos el primer curso yo tengo un par de observaciones.

La carrera del crecimiento económico a largo plazo no tiene ningún sentido. En primer lugar, porque conduce a un planeta y una sociedad totalmente "economizados", es decir, arrojados a la hoguera de la mercantilización hasta ser reducidos a cenizas. En segundo lugar tiene como unidad de medida el dinero, que tiene su origen último en el trabajo asalariado, el cuál es cada vez más prescindible y menos valorado, como bien analiza Anselm Jappe en su libro "Crédito a muerte". Y si el crecimiento es un plan condenado al fracaso a medio y largo plazo, todavía menos sentido tiene convertir un país en un casino en el que se apuesta todo a "crecer" el trimestre que viene, incluso a riesgo de arruinarse hoy.

Pero para hablar en serio sobre estas cuestiones sería necesario ir más allá, y estamos parados en esa casilla maldita: gobiernos que hacen lo que "hay que hacer", ciudadanos que protestan porque "hay que protestar", izquierdas que apuestan todo al futuro crecimiento.

La confianza en un repunte en el ciclo económico es la ilusión falsa de nuestra crisis. Cuando las curvas cambien de tendencia algunos indicadores mejorarán temporalmente, pero el modelo de crecimiento económico en la producción y consumo de mercancías está ya agotado, es inútil, no sirve ni para la España ni mucho menos para el mundo en el siglo XXI. Los parámetros de la segunda mitad del siglo XX ya no sirven; hay que seguir pensando.
__

[1] A quien contesta la encuesta. Encuesta publicada por el diario El Mundo el día 31 de diciembre de 2012 (páginas 4 a 6). Fue realizada por SIGMA DOS y su muestra fue de 1.000 personas. La parte de la encuesta que resumo aquí comprende un total de 24 preguntas, referidas a la economía y la política económica del gobierno, los ajustes en gastos estatales y de las comunidades, y la banca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario