miércoles, 23 de enero de 2013

De hipotecas y blogs

En Octubre de 2012 Francisco Miguel Justo, en su blog Pelear o correr, escribió sobre la Libertad económica:
Economía de mercado significa que bajo el supuesto de la igualdad de oportunidades sólo puede aquel que tiene y sólo tiene aquel que está dispuesto a supeditar su libertad a la libertad del mercado. Por mucha libertad que nos otorgue la economía sólo volaremos libres con billetes en la cartera. Este lío de libertades y finanzas ha dado en la frustración de muchos y el suicidio de unos pocos, como por ejemplo aquel desahuciado de Granada, o aquel otro de Las Palmas. Nos compramos libremente una casa por un precio para que luego las entidades financieras jueguen con nuestros nervios alterando las gráficas del Euribor, el Euribor es la montaña rusa para los que sufrimos de vértigo. No abogo por la intervención del Estado, abogo por la intervención de la plataforma contra desahucios.
 Hice un comentario que reproduzco a continuación.
La recomendación para quien se comprara una casa, en los momentos en que yo miré la mía, era:
  1. Calcula un 35% de tu sueldo. Eso será la cuota, a 30 años. No más. Una calculadora de simulación de préstamos de indicará en cuestión de segundos qué préstamo hipotecario puedes pedir; pedir más es excesivo.
  2. Para simular tu préstamo, calcula con un Euribor del 5%. El euribor puede estar un bajo ahora, pero oscilará, seguro, y por tanto necesitas calcular con margen (tu sueldo no oscilará con el Euribor).
  3. No pidas de préstamo más del 80% del precio de tasación de la vivienda en ese momento. Así tienes un margen razonable para una posible reventa en caso de que la necesites (recuerda que el margen no puede ser muy inferior, ya que perderás entre un 6% y un 9% del precio de la vivienda en costes adicionales de compra, mayormente impuestos y una pequeña parte de gastos de registro, notario, etc.)
La montaña rusa que tú dices es básicamente para quienes no siguieron estos consejos. Yo lamenté mucho y consideré muy preocupante que se empezaran a escuchar historias de gente que incumplía sistemáticamente las recomendaciones; las tres a la vez.
 Francisco Miguel respondió:
Gracias Daniel, echaba de menos tus comentarios.
El tema es: ¿por qué los bancos arriesgaron tanto? ¿por qué los bancos no hicieron de esos tres puntos que tú dices un mantra irrenunciable? ¿Por qué a mi nadie me explicó que no podía pedir un 120 % del valor, al contrario, me animaron a hacerlo? ¿Soy yo el culpable?
 A lo que yo respondí:
Hola de nuevo, Francisco Miguel.
Mi opinión es que un servicio público gratuito debería haber garantizado ese tipo de chequeos básicos. Pagamos de impuesto alrededor de un 7% del precio de la vivienda adquirida; el estado debería reservar parte de esos recursos para revisar gratuitamente la seguridad de la operación y dar recomendaciones que, a partir de ciertos parámetros límite, podrían incluso bloquearla.
El estado te ofrece asesoramiento gratuito si sientes que necesitas un cambio de sexo, si te divorcias y deseas hacer un acuerdo amistoso… no veo por qué no podría dar asesoramiento, y de forma obligada como en los cambios de sexo que no te la puedes saltar, cuando alguien decide endeudarse por muchos miles de euros a cambio de un piso. Hacemos anuncios por la tele para que los jóvenes no se droguen, pues por qué no poner recursos públicos en prevenir dramas humanos por excesiva deuda.
Reproduzco aquí este diálogo para que no se pierda y además recomendar el blog Pelear o correr, donde encuentro numerosas ideas interesantes; una recomendación modesta, teniendo en cuenta el escaso número de lectores que tiene éste mi blog.

Sería bueno que el auge de Twitter y Facebook no nos hicieran olvidar que internet se puede utilizar también para leer y publicar textos un poco más elaborados, y que de ellos nazca una conversación interesante y abierta. Esto era muy normal en los noventa, pero ahora parece hemos "avanzado" hasta "sintetizar" todas nuestras ideas en 140 caracteres, el retweet y el "me gusta".



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