sábado, 25 de agosto de 2012

"Crédito a muerte" (Anselm Jappe, 2011)

Lee este artículo en catalán en el blog Horitzons inesperats.
 
Crédito a muerte. La descomposición del capitalismo y sus críticos. Anselm Jappe. Ed. Pepitas de Calabaza, Logroño, 2011. Edición original en francés: Crédit à mort : la décomposition du capitalisme et ses critiques, Ed. Lignes, 2011.

He hablado ya dos veces de Anselm Jappe: la primera con motivo de su libro sobre Guy Debord, y la segunda por su recopilación de artículos de diversos autores (la mitad del propio Jappe) El absurdo mercado de los hombres sin cualidades. Hoy hablaré de su libro más reciente, Crédito a muerte.

Se trata también de una recopilación de artículos, en este caso todos escritos por Jappe. Los textos siguen profundizando en la teoría llamada crítica del valor, una escuela de pensamiento iniciada por el grupo Krisis y especialmente por Robert Kurz, cuya muerte tuvimos que lamentar el pasado mes de Julio.

Esta teoría se basa en situar la crítica del fetichismo de la mercancía, de Karl Marx, en el centro del análisis crítico del capitalismo, y como piedra angular de una posible ruptura con este sistema. Señala la necesidad de superar valores esenciales en que se basa este sistema: el trabajo, la mercancía y el dinero.

La integración parcial de las reivindicaciones sobre la distribución de los beneficios capitalistas, así como la modernización del capitalismo en las sociedades con democracias más avanzadas, han hecho que el análisis crítico ya no se pueda limitar a la denuncia de un "injusto" reparto de las rentas del capital, como hacía el marxismo de la lucha de clases. Y si la solución no puede pasar sólo por la redistribución o la reapropiación es porque el mecanismo de generación de valor de cambio capitalista es en sí mismo insostenible.

El capitalismo está en una fase de declive irreversible, y se acerca a su fin. Y no sólo por el agotamiento acelerado de los recursos naturales (provocado por su propia carrera hacia la generación de valor), sino porque su funcionamiento interno está condenado al agotamiento. En efecto, el mecanismo de generación de valor, la valorización del capital ("trabajo muerto") mediante el uso del trabajo, tiene unos requerimientos que le empujan necesariamente al colapso. Cada vez es necesario utilizar tecnologías más sofisticadas, para no quedar apartado de la carrera del valor por los competidores. Pero al hacerlo, se reduce la cantidad de trabajo vivo efectivamente necesario, mientras aumenta la necesidad de capital. La relación trabajo / capital va disminuyendo y cada mercancía producida contiene una cantidad inferior de trabajo. Dado que en última instancia el trabajo es la única fuente de generación de dinero, el sistema tiende a acercarse asintóticamente a un límite interno: menos trabajo en cada mercancía, menos generación de dinero, menos beneficio capitalista.

Hablando en términos químicos, el capitalismo tiene un reactivo limitante en el trabajo, y no puede continuar sin éste; no porque así no se puedan producir mercancías, sino porque no se produce dinero para comprarlas. De ahí esa sensación de que tenemos tecnologías de sobra para producir mercancías que cada vez menos gente puede comprar. ¿Cómo se puede aspirar a vender cada vez más, si cada vez se necesita menos trabajo y por tanto se genera menos dinero? La globalización del mercado ha diferido el colapso, pero no lo evitará. No se puede mantener para siempre un crecimiento simultáneo en todos los estratos del mercado mundial.

Jappe identifica un elemento central que ha retrasado el colapso del capitalismo: el crédito. El crédito se basa en el dinero que se espera generar en el futuro, no en el dinero efectivamente existente. El dominio de la imagen caracteriza la forma moderna de la mercancía en la sociedad del espectáculo (siguiendo Guy Debord, el espectáculo es capital en un grado de acumulación que se ha transformado en imagen). En un mundo así transformado, dominado por la representación, donde "lo verdadero es un momento de lo falso", lo menos que se puede esperar es que el dinero se apueste a ganar a sí mismo, haciéndose trampas al solitario de la creación real de valor de cambio.

El libro contiene la oscura profecía de un futuro en el que el capitalismo se derrumba, pero en el que no podemos prever qué vendrá después: algo mejor, o algo todavía peor. El objetivo central de la obra es poner de manifiesto las categorías conceptuales que la vida en el capitalismo ha ido grabando en nosotros, y que forman parte del problema y por lo tanto deben ser superadas, ya que no sirven para la vida en común más allá del capitalismo.

Las ideas expuestas en Crédito a muerte nos permiten ver y pensar con más claridad sobre el mundo actual. Su análisis, si bien no tiene una traducción fácil en acciones de cambio radical, nos prepara mejor para un futuro en el que será necesario superar el capitalismo, empezando por abandonar el marco de pensamiento por él impuesto.